Potencia contratada
Se paga por cada kW contratado, lo uses o no. Comprobamos si la tuya se ajusta a lo que necesitas.
Te ayudamos a elegir la tarifa que encaja con cómo vives: con o sin discriminación horaria, precio fijo o indexado. Con tu factura delante, sin compromiso.
Cada vivienda se usa de una manera: quien trabaja desde casa no consume como quien pasa el día fuera, y una segunda vivienda no se parece a la principal. Una tarifa que va bien a un vecino puede no ir bien a ti.
Por eso no te damos una lista de precios: miramos tu factura y te explicamos qué opción encaja con tu forma de vivir.
Se paga por cada kW contratado, lo uses o no. Comprobamos si la tuya se ajusta a lo que necesitas.
Cuánta energía gastas y, sobre todo, a qué horas, que es lo que decide qué tarifa encaja.
Qué precio pagas, desde cuándo y si tu contrato tiene permanencia o fecha de vencimiento.
Servicios añadidos, como mantenimiento o seguros, que a veces llevan la factura sin que lo recuerdes.
Algunas ofertas aplican un precio distinto según la franja horaria, y otras cobran un único precio todo el día. Con discriminación, las horas se reparten en tres franjas: punta (las más caras), llano y valle (las más baratas).
De lunes a viernes, la franja punta es de 10 a 14 y de 18 a 22 horas, y la valle va de medianoche a las 8 de la mañana. Los fines de semana y los festivos nacionales son valle todo el día.
Ninguna opción es mejor por sí sola. Si pones la lavadora o cargas el coche eléctrico de madrugada, la discriminación puede encajar. Si consumes sobre todo por la tarde, quizá no. Lo calculamos con tu consumo real.
Fijo: el precio del kWh queda acordado durante el contrato. Sabes lo que pagas por cada unidad de energía, aunque el mercado se mueva.
Indexado: el precio sigue el del mercado mayorista. Puedes pagar menos cuando baja, pero también más cuando sube, y la factura cambia de un mes a otro.
La tarifa regulada, el PVPC, también está ligada al precio del mercado hora a hora. Te explicamos en qué se parece y en qué se diferencia de cada oferta, y decides tú con la información completa.
Revisamos también tu tarifa de gas. Si tienes luz y gas con compañías distintas, valoramos si te sale a cuenta juntarlos o si conviene más dejarlos como están.
Como en la luz, cambiar de comercializadora de gas es un trámite administrativo: no te quedas sin suministro.
Rellenas el formulario o nos llamas, y nos dices si quieres revisar la luz, el gas o las dos.
Con tu factura, calculamos lo que pagas hoy, lo que pagarías y de dónde sale la diferencia.
Te enseñamos el estudio completo. Si tu tarifa actual es la mejor, te lo decimos y no cambias nada.
Si cambias, nos encargamos de los trámites, sin cortes de suministro. Te avisamos antes de que venza el contrato.
Somos independientes: no tenemos tarifa propia ni vendemos nuestra energía. Cobramos una comisión de la comercializadora cuando se firma un contrato, y es la misma con todas: por eso no tenemos motivos para recomendarte una en particular. Si tu tarifa actual es la mejor, te lo decimos y no cambias nada.
Es una tarifa con precios distintos según la hora del día: punta, llano y valle. Si concentras el consumo en las horas baratas puede salirte a cuenta; si consumes sobre todo en las caras, puede que no. Lo calculamos con tu consumo real.
Depende de cómo lleves las subidas y bajadas. Con precio fijo sabes lo que pagas por cada kWh durante todo el contrato. Con precio indexado sigues el mercado: puedes pagar menos cuando baja y más cuando sube. Te explicamos las dos opciones con tus números y decides tú.
Lo miramos antes de proponerte nada. Si hay penalización, la incluimos en el estudio: solo te recomendamos cambiar si aun así sales ganando. Si no, te decimos cuándo vence y te avisamos para revisarlo entonces.
No. El cambio de comercializadora es un trámite administrativo: la instalación, el contador y la distribuidora son los mismos. Un día pagas a una compañía y al siguiente a otra, sin que en tu casa se note nada.
A veces compensa y a veces no. Si tienes luz y gas con compañías distintas, valoramos con las dos facturas si te sale a cuenta juntarlos.
Nada. Ni el estudio ni la gestión del cambio. Cobramos una comisión de la comercializadora cuando se firma un contrato, y es la misma con todas: por eso no tenemos motivos para recomendarte una en particular.
Cuéntanos si quieres revisar la luz, el gas o las dos cosas. Déjanos tus datos y te llamamos para hacerlo. Si tienes la factura a mano, mejor: podremos darte la cifra exacta en la primera llamada.
Cada situación tiene sus cosas. Aquí está lo que miramos en las demás, y la portada con el resumen de todo.